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Zombies

The Rage (2007) – Robert Kurtzman

The Rage (2007) – Robert Kurtzman

Probablemente a mucha gente no le suene el nombre de Robert Kurtzman pero durante un tiempo colaboró junto con Nicotero y Berger en los efectos especiales de una gran cantidad de películas del género. Posteriormente, decidió trabajar por libre y además, dirigir unas cuantas películas de las que destaca, especialmente, la interesante “Wishmaster”.

Aquí, vuelve a trabajar con el actor Andrew Divoff que es, sin lugar a dudas, lo mejor de esta producción.

La película nos cuenta la historia del doctor Viktor Visilienko genio ruso que durante la época de la Guerra Fría descubre una cura para el cáncer. No obstante, tiene la mala suerte de que, con el cambio de gobierno en su país, las empresas farmacéuticas ocultan su descubrimiento y provocan su internamiento en un hospital psiquiátrico. Con el tiempo logra escapar, dirigiéndose a EUU donde trata de hacerlo público pero las grandes corporaciones se aseguran que nadie le crea. Resentido con el sistema, se instala en medio de un bosque donde desarrolla una cepa de rabia que pretende extender por el país hasta que abiertamente reconozcan su descubrimiento. Durante una de sus pruebas, es mordido por una persona que secuestró para utilizar como cobaya, que escapa. Este ser vaga sin rumbo hasta que posteriormente muere y sus restos son comidos por unos buitres que terminan infectándose.

Por otro lado, un grupo de jóvenes, tres mujeres y dos hombres, que regresan de una fiesta en medio del campo, atropellan a un hombre que ha sido infectado por dichos pájaros. Cuando lo intentan ayudar, son atacados por las bestias en las que el virus, ha mutado. Sólo les queda escapar. Lamentablemente en su fuga se dirigirán al sitio menos recomendable, la casa del doctor.

Esta producción casi podríamos definirla como de zombies ya que los infectados sufren una transformación física así como un deseo irracional de carne humana.

El guión no es nada novedoso aunque, eso sí, tremendamente entretenido. La historia está bien desarrollada y, salvo en algún punto del final, mantiene en todo momento la intensidad. Quizás el mayor problema sean los personajes protagonistas con los que no te sientes identificado en ningún momento lo que hace que te importe muy poco su destino. Cosa distinta es el doctor que interpreta Andrew Divoff, que es uno de los mejores “mad doctor” de los últimos tiempos. A este respecto destaca la crueldad de una de las primeras escenas en la que un pobre hombre, objeto del experimento, pregunta por su hija pequeña. El doctor Visilienko mira fríamente hacia una celda donde se encuentran un par de zombies merendándose partes de la pequeña.

También destacan los ayudantes del científico, personajes secundarios que no pueden faltar en ninguna película de genio loco. Aquí, encontramos a un sádico enano que quiere recuperar su estado original y a un zombie de pocas luces al que le gusta que le peguen.

Curiosamente, lo peor de la película son determinados efectos especiales. Así, mientras las transformaciones y muertes de los protagonistas están conseguidas, nos encontramos con una combinación de CGI´s poco reales y marionetas en las escenas en las que se nos muestran los buitres (que son bastante abundantes). Es verdad que actualmente muchas películas tratan de superar la falta de presupuesto con un uso excesivo del ordenador pero en el caso de una persona tan acostumbrada a los efectos especiales, se espera algo mejor.

Los actores salvo Divoff, que como ya comenté antes está perfecto, cumplen sin más. No destacan por nada en especial, ni para bien ni para mal (lo cual en este tipo de producciones no es grave).

En resumen, nos encontramos ante una película que, como producto de mero entretenimiento ligero, cumple con crecer. Está muy por debajo de “Wishmaster” pero por encima de su anterior “Enterrados Vivos” y, desde luego, a gran cantidad de películas del estilo. Entretiene aunque con un poco más de presupuesto y puliendo algo el guión hubiera sido mejor.

Como curiosidad señalar que suyo es el guión de “Abierto Hasta el Amanecer”.

PUNTUACIÓN FINAL: 6,5

Tubo de la película


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Shock Waves (1978) - Ken Wiederhorn

Shock Waves (1978) - Ken Wiederhorn

Si en una película nos encontramos con zombies, nazis, rodada en los 70 y con actores de la categoría de John Carradine y Peter Cusing, pensaremos (o al menos yo) que estamos ante algo grande. Una de esas películas poco conocidas pero tremendamente entretenidas y disfrutables. Pues no. Es una pena que se hubiera desaprovechado todo esto.

La historia nos cuenta las vicisitudes de un grupo de veraneantes que llevan a cabo un viaje en el desastroso barco comandado por un viejo capitán (John Carradine). En una oscura noche, tienen un encontronazo con los restos de otra embarcación, lo que les obliga a buscar refugio en una isla cercana. Ésta, que en principio parece deshabitada, tiene un residente. Se trata de un antiguo comandante nazi (interpretado por Peter Cusing). Él les insta a irse pero el grupo de supervivientes no le hacen caso. La isla cuenta, entre su vegetación, con un grupo de soldados nazis que durante la guerra fueron objeto de un experimento para convertirlos en armas perfectas de matar y que residen bajo el agua. El problema es que este grupo fue creado con lo peor de la sociedad: asesinos, psicópatas, …por lo que eran (y siguen siendo) imposibles de controlar. Así, los supervivientes tendrán que preocuparse de más cosas además de salir de la isla.

Como comentaba al principio, me imaginaba que iba a poder disfrutar de una gran película de esas que se hacían en los 70, pero no fue el caso. Esta película es aburrida hasta el exceso. Durante gran parte de su duración (casi toda) no pasa nada. Todo se reduce a los protagonistas corriendo de un lado sin ruta ni rumbo y a ver asomarse a los nazis del agua.

El guión es malo, no cuenta casi nada y lo que nos relata tiene poco sentido. Los protagonistas no están lo suficientemente definidos así, por ejemplo, hay personajes que no sabes si son pareja o simplemente compañeros de viaje.

Los actores hacen lo que pueden pero claro, con semejante guión, no se puede conseguir mucho. Por poner un ejemplo, el papel de Peter Cusing  consiste en unas pocas líneas de diálogo avisando a los del barco del peligro y después correr de un lado para otro por toda la isla. Claro que el resto de protagonistas tampoco es que hagan mucho más que el pobre Peter.

Los asesinatos tardan en llegar y son muy contenidos (prácticamente podemos decir que se omiten). Las escenas en las que se ve salir a los nazis del agua, están muy conseguidas (da “acojone” ver salir a todos estos arios en formación del agua) aunque llegan a aburrir debido a la cantidad de veces que se producen estas apariciones.

Y poco más se puede decir de esta cinta. Mucho correteo, poca muerte y poco diálogo. No obstante hay que comentar que, con todo lo malo que tiene, es muy superior a la posterior “El Lago de los Muertos Vivientes” de Jean Rollin aunque esta última es más graciosa por el cutrerío general y por la gran cantidad de epidermis femenina que podemos disfrutar.

Como curiosidad decir que la protagonista (aunque su papel es tan simple y vacío como los de los demás) es interpretada por Brooke Adams, la célebre novia de John Smith en la gran película “La Zona Muerta” de David Cronenberg.

PUNTUACIÓN FINAL: 3,5

 

Trailer película


 

Days of Darkness (2007) - Jake Kennedy

Days of Darkness (2007) - Jake Kennedy

Es curioso que últimamente abunden tanto las películas de zombies. No sé si será porque se trata de un subgénero que gusta especialmente a la gente (por lo menos a mi me encanta) o es que son las más baratas de hacer. En cualquier caso, la mayoría son bodrios hechos con cuatro duros que no aportan nada novedoso. Yo las suelo comparar con las películas de acción que se hacían en los 80. En éstas el protagonista era un macho (dígase “maxo” que suena más varonil) hipermusculado entrenado en las fuerzas especiales que peleaba contra unos terroristas que siempre secuestraban una central nuclear, o eléctrica o una base militar (lo importante es que estuviera llena de tubos y pasillos interminables). Pues sustituid los terroristas por muertos vivientes, el maxo por un grupo de personas de la calle, mantened el decorado y…BINGO… ya tenemos una película de zombies. No obstante, dentro de este tipo de subgénero, las hay mejores y peores. La que nos ocupa es de las más pasables.

En “Days Darkness” se nos cuenta como un cometa de pasa cerca de la Tierra, deja un resto que cae en forma de meteorito. Mientras esto se produce vemos a una pareja de enamorados que están haciendo camping cerca de unas antiguas instalaciones del gobierno (americano, por supuesto). A la mañana, la chica empieza a encontrarse mal por lo que deciden regresar a su casa. Mientras van en el coche, se cruzan con una persona toda llena de sangre dando tumbos por el medio de la carretera. El protagonista se baja para ayudarle pero el herido, que es un zombies (lo digo para quien no lo hubiera supuesto ya), le ataca, mordiéndole en un brazo. Entonces comienzan a aparecer más. En el último momento la pareja será salvada por un joven que, machete en mano, dará buena cuenta de los infectados. Después de esta pelea, les indica que lo sigan con su auto. Así llegan a una especie de búnker donde se están refugiando otros supervivientes.

Casi toda la acción se va a desarrollar dentro del búnker. Lo que vamos a ver son, fundamentalmente, los conflictos que surgen entre las distintas personas encerradas. Nos encontramos con personajes bastante típicos de este tipo de producciones. Aquí son: el malo que es un cobarde pero tiene el único arma de fuego, el protagonista que es el bueno y el que lo soluciona todo, su novia que está embarazada a pesar de ser virgen lo que motiva que su pareja le rechace no creyéndose lo de la virginidad, el hombre que salvó a la pareja que también tiene su propio secreto, la chica entrenada en el ejército que es la cabal del grupo, un negro y su compañero, vendedores de coches, que proporcionan el toque de amistad, una actriz porno con su hija adulta virgen (otra más, lo que demuestra que estamos hablando de ficción) que no quiere que pase por lo mismo que ella, un loco totalmente obsesionado con la Biblia y su hermano infectado.

Creo que no destripo nada de la historia si comento que la infección (ya que no son zombies al uso) es el resultado de una extraña forma de vida que venía en el meteorito. Así vamos viendo como a medida que pasa el tiempo, los protagonistas van encajando las diferentes piezas que explican la causa de la misma.

Aunque la historia es casi toda en un lugar cerrado, no se hace nada aburrida. Además, las pocas escenas de acción existentes, están bastante más logradas de lo esperado en este tipo de producciones.

Los actores, no son conocidos pero su interpretación el bastante creíble, especialmente la que hace de actriz porno que quizás el personaje más simpático e interesante.

Los efectos especiales son escasos pero bastante logrados. Hay una escena en la que se ve un extraterrestre que, para evitar que quede cutre, se desarrolla con una luz intermitente.

Quizás donde flojea algo es en el final demasiado rápido y un poco sin sentido así como varias cosas que quedan medio explicadas.

Conclusión, sin destacar especialmente por nada, cumple más que sobradamente como película de zombies. Entretiene y no parece excesivamente pobre. A estas alturas ya visto casi todo lo que se podía decir sobre el tema, no se puede pedir más.

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The Shadow Walkers (2005) – Mark Steven Grove

The Shadow Walkers (2005) – Mark Steven Grove

Últimamente parece que no tengo suerte con las películas que elijo para ver. Después de “Novatada Mortal”, le llega el turno a “The Shadow Walkers”.

“The Shadow Walkers” es una producción de zombies del año 2005 dirigida por Mark Steven Grove. Es verdad que cuando hablamos de zombies generalmente nos vamos a encontrar con una producción de serie B con poco presupuesto y por lo tanto con escasas virguerías (salvo casos como las actuales “28 Semanas Después” o “Grindhouse: Planet Terror”) pero al menos esperas que tenga algún detalle de interés que justifique, aunque sea mínimamente, su realización. Esta producción es todo lo contrario.

Un grupo de personas despiertan en unas instalaciones gubernamentales sin saber cómo llegaron allí. Se trata de los miembros de un equipo científico altamente secreto que pretende crear soldados perfectos. Dirigidos por el que jefe del proyecto deciden escapar de dicho lugar el cual está lleno de unos seres alterados genéticamente resultado de los experimentos llevados a cabo. A medida que pasa el tiempo, los protagonistas van recuperando su memoria y descubriendo su papel en dicho experimento.

Lo que podemos apreciar prácticamente desde el primer minuto es el escaso presupuesto con que contaban para su realización. Todo en ella es cutre tanto los actores, como los efectos especiales, las instalaciones donde se desarrolla,…lo cual no quita que pudiera tratarse de una producción interesante pero no es el caso.

El guión nos cuenta la típica historia de un grupo de diferentes personas encerradas en un lugar peligroso del que tienen que escapar. El principal problema es que casi no nos presenta a los personajes por lo que no sabemos muy bien por qué están allí. Esto además hace que no nos sintamos identificados con lo que les pasa y nos dé igual si los matan o no. Los diálogos tampoco es que sean para tirar cohetes ya que son los mínimos necesarios para que avance algo la historia. También posee un montón de sinsentidos. Así hay un momento en el que parece que nos indican que las luz les perjudica pero después no vuelven a comentar más el tema. De cárcel es lo del antídoto. Una de las científicas le dice al jefe de seguridad que le comente a Julie (su ex) que el TSC Beta Dos puede currarla porque “propicia la vinculación con el receptor de la membrana celular” (a mi no me preguntéis). El caso es que, hacia el final el de seguridad, que por supuesto se olvidó del mensaje, le comenta a Alice que el antídoto era algo de Beta algo y ella dice “claro, el TSC Beta Dos”. Como si hubiera dicho aspirina.

La trama se desarrolla totalmente en unas instalaciones científicas que deberían estar llenas de laboratorios y aparatos de última tecnología pero nos encontramos con que lo que vemos es una y otra vez lo que parece ser una fábrica abandonada. Lo único relacionado con los experimentos son cuatro camillas y un par de equipamientos químicos que supera con creces cualquier instituto de secundaria.

Los personajes son además de típicos totalmente patéticos. Nos encontramos con un jefe de seguridad que va de duro pero es un pringadillo, unas científicas medianamente atractivas que sabrán mucho sobre ciencia pero hablan como auténticas retrasadas, un malo de opereta de los que se ríen con mayúsculas e inclinando la cabeza hacia atrás (como Douglas Fairbanks cuando se reía en las películas mudas) y un general al que parece que le cuesta pronunciar las palabras. Por no hablar del personaje que se encuentra en la sala de cámaras que se dedica a mirar como intenta escapar el grupo.

Los zombies que son personas a las que nada más se les maquilló la cara y se les puso unas largas uñas postizas, se parecen sospechosamente a los demonios de “Demons” pero mucho más cutres. Encima, una de las bases de las películas de zombies es que nos produzca una sensación de agobio al estar rodeados los protagonistas de un gran número de estos seres. Aquí nos encontramos con uno de vez en cuando en plan “pasaba por aquí”. Casi parece más difícil encontrárselos que escapar de ellos.

Para añadirle interés a la cosa, hay unas cuantas escenas en las que el jefe de seguridad y una de las científicas (su ex) se enfrentan a los monstruos utilizando las artes marciales. Así podemos apreciar otra influencia del guionista. Las películas de mazas cutres de los ochenta. Esas grandes producciones, carne de videoclub, en las que un “maxo” se enfrentaba, con la excusa de salvar al mundo o de rescatar a alguien importante, a unos malvados a golpe de patadas y puñetazos en una fábrica abandonada. Encima, al igual que en sus homenajeadas, hay cámaras lentas que nos permitan apreciar los efectos de esa patada de media vuelta o ese codazo a la mandíbula. Tremendo. Como punto final, los meten (de relleno) unos cinco minutos finales, con la imagen en verde para que nos demos cuenta de que se desarrolla a oscuras, donde unos paisanos vestidos de ninjas se entrenan peleando entre sí.

De la interpretación de los actores no me voy a extender mucho. Parecen sacados de una telenovela barata. O actúan sin ningún interés o de forma totalmente histriónica.

Recapitulando, nos encontramos con una película serie Z, con actores malos, guión absurdo, música heavirola molesta y efectos especiales de representación de colegio. En mi época de chaval (con el VHS) pude ver muchas películas de este estilo e incluso peores pero actualmente mis gustos, sin ser un sibarita, son más exigentes y con una oferta tan amplia considero que es mejor dedicar el tiempo a otras obras más prometedoras. Yo ya no puedo hacer nada al respecto, pero vosotros si. No veáis este engendro.

 

Trailer película  

Dead and Deader (2006) – Patrick Dinhut

Dead and Deader (2006) – Patrick Dinhut

 

Generalmente lo que suelo hacer antes de ponerme a escribir una crítica en este blog, es ver la película lo primero (lógico) y después dedicar un tiempo a buscar información, tanto en los diferentes libros y manuales como en la red, sobre el director, actores, guionistas...En este caso voy a pasar olímpicamente de ello. Primero porque este engendro no merece que le dedique más de la hora y media de metraje (y gracias). Y segundo porque no creo que, salvo el protagonista principal, encontrara mucha información sobre los artífices del mismo.

El género zombie, siempre se caracterizó por una escasa o nula disponibilidad de medios limitación que se compensaba, en la mayoría de las ocasiones, con grandes dosis de imaginación y descaro. Esto lo podemos apreciar en los zombies italianos de Lucio Fulci (“El Más Allá”, “Zombie 3”), los americanos de Brian Yuzna (“Mortal Zombie”) o incluso los españoles de Jorge Grau (“No Profanar el Sueño de los Muertos”). La cinta que nos ocupa es una de las excepciones. Si “House of The Dead” de Uwe Boll es mala, esta es aún peor (INCREIBLE).

El argumento trata sobre unos soldados del ejército americano que mueren en el transcurso de una misión pero debido a la picadura de unos escorpiones, vuelven a la vida como muertos vivientes. El protagonista (Dean Cain en sus horas más bajas) se despierta antes que los demás (será madrugador) y se quita del cuerpo el bicho antes de que llegue al corazón lo que evita que se convierta en un zombie como sus compañeros¿?. No obstante el haberlo tenido dentro le produce unos efectos secundarios como superfuerza, superoído y la necesidad de comer carne roja cada cierto tiempo. Acompañado del típico negro graciosillo (repelente como siempre lo es este tipo de personajes) y de la chica cachonda (estudiante de cine y que prácticamente solo habla de “Star Wars”) tratará de evitar que la epidemia se extienda al resto del mundo a través del mordisco (¡qué original!) de sus antiguos compañeros.

No sé por donde empezar a criticarla (o si vale la pena hacerlo). El guión junta (por el mismo precio) muertos vivientes de serie Z, humor de parvulario y acción cutre propia de las peores producciones de los ochenta. La trama es auténticamente simple, y sin ningún sentido. Aparecen personajes de relleno que no sabes muy bien qué quieren ni qué hacen (la gorda que cuida de la casa) y que dan que pensar que lo que interesaba era estirar el metraje. Incluso algunos que deberían ser principales (el malo) casi no aparecen hasta el final. Los protagonistas corren de un lado para otro haciendo el imbécil (¿a qué entran en una tienda de disfraces y se ponen ropa de los ochenta?) y diciendo tonterías o banalidades.

Se nota que el presupuesto es ínfimo ya que las localizaciones se repiten una y otra vez e incluso se montan varias veces algunas escenas de los zombies caminando.

No me extiendo más. Mala, malísima película que no vale la pena ni siquiera para reírte de ella. Lo que verdaderamente me extrañó fue ver a Dean Cain famoso en los 90 por la serie de “Lois y Clark” participar en semejante despropósito. Como decía el torero “más cornás da el hambre”. Evitar a toda costa.

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